Reflexionando sobre las
interrogantes que he venido planteando en mis “entradas” o “post” anteriores, creo que voy
encontrando algunas respuestas. La incorporación de los profesores en el diseño
del plan curricular es fundamental pero estos poco pueden hacer si las cabezas,
los directores de áreas, las máximas autoridades académicas, no están
involucrados y concientizados en la importancia de este trabajo. Al respecto,
Zabalza (http://www.upv.es/europa/doc/Articulo%20Zabalza.pdf) plantea que los educadores pueden realizar investigaciones y
aportes significativos pero si los demás profesionales dedicados a la docencia
no les dan la importancia debida de poco servirá. Creo que este es el principal
problema, pues, en mi experiencia, percibo que muchas veces el trabajo de
diseño del plan curricular es asumido por los directores de distintas carreras,
que muchas veces son muy buenos profesionales en sus respectivas disciplinas
pero sin formación en educación, como una obligación, como elementos de forma
que están obligados a cumplir, pero en los cuales no creen o sobre cuya
utilidad no están del todo convencidos. Yo mismo debo confesar que pensaba así:
Al iniciar el curso de Didáctica de la presente maestría, el año pasado,
consideraba que muchas tareas que nos encargaban eran solo cuestiones de
“forma” que poco aportaban a nivel de “contenido”; recuerdo incluso que no solo
yo, sino muchos compañeros teníamos esta percepción y se lo planteamos a la
profesora, quien tuvo que replantear algunas estrategias didácticas. Al ir
avanzando en el curso, fui descubriendo que todo tenía un sentido de ser, que
es fundamental que un docente conozca estos procesos que van más allá de la
“forma”, pues contienen razones de ser fundamentales. Para que este cambio de
perspectiva se produzca es necesario una apertura por parte del docente y una
disposición a adquirir nuevos aprendizajes y conocimientos, disposición que,
lamentablemente, no todos los profesionales de otras carreras, vinculados a la
docencia, tienen, pues como afirma Zabalza, muchos parecen creer que los
aspectos relacionados a su disciplina o profesión son más importantes que los
otros saberes. Debe reconocer en mí mismo, aunque pueda pareces poco modesto,
que mi apertura me ha permitido no solo aceptar sino comprender e incorporar la
importancia de los diversos procesos educativos.
De lo reflexionado concluyo,
entonces, que el problema está en la poca disposición o apretura de muchas
autoridades académicas (y creo que este post lo borraré terminado el curso,
pues al estar en la red alguna de estas autoridades podría leerlo y tomarlo a
mal, pero no puedo dejar de reflexionar sobre esto). En consecuencia, el diseño
de los planes de estudio se convierten en una obligación y, por tanto, no hay
un interés de los directores o responsables de pasar del diseño a la implementación,
saltándose esta etapa. El pasar a la ejecución sin una implementación lo que
genera es que el plan curricular sea, llamándolo coloquialmente, “un saludo a
la bandera”; la mayoría de los profesores, en especial los contratados por
horas, no tendrán en consideración el plan de estudios, el perfil de egreso, la
interrelación de su curso con otros y concebirán, por tanto, a su asignatura
como una materia aislada, como si la formación universitaria fuese una suma de
asignaturas. Los docentes más preocupados o interesados, como es mi caso ahora,
intentaremos tomar en cuenta estas consideraciones para incorporarlas en
nuestras asignaturas pero, igual, poco podremos hacer, serán esfuerzos aislados
que poco aportarán si no ha habido un proceso de implementación donde se
involucre a toda la comunidad docente, donde se muestren las rutas, los logros
esperados, la interrelación, etc.
En las instituciones en las que trabajo como
profesor identifico un esfuerzo por capacitar en educación a los profesores a
tiempo completo, en particular a los directores de áreas, porque son ellos
quienes deben dirigir el proceso. En una de estas instituciones se ha avanzado
mucho en este tema, con comisiones de profesores encargados de los planes
curriculares, remunerándolos por esta labor; hay avances, se ha logrado un
currículo flexible, moderno y que ofrece muchas posibilidades a los
estudiantes, aunque falta considerar mejor las características de estos, pues
muchos aprovechan este currículo flexible para su mejor formación pero otros,
en cambio, lo usan para averiguar los cursos aparentemente más sencillos y así
adquirir el número de créditos necesarios para egresar con el menor esfuerzo.
En la otra institución, como comenté en una de mis “entradas” o “post” iniciales, se realizó una
convocatoria de profesores para participar en el nuevo plan de estudios, pero
la reunión se limitó a que cada uno presente la forma como está llevando la
asignatura o asignaturas a su cargo, no se avanzó más; se mencionó que habrían
futuras reuniones pero, hasta el momento, no ha habido una convocatoria. Con
todo, me parecen positivos los esfuerzos, creo que ambas instituciones
educativas están asumiendo la importancia del diseño, implementación, ejecución
y evaluación de planes curriculares, una está en la evaluación, la otra está
empezando, pero van por buen camino. El problema sigue siendo que estas dos
instituciones son las más prestigiosas del país en la carrera de comunicaciones
y aparecen entre las mejores universidades peruanas en los distintos rankings, no
puedo afirmar que las demás vayan por buen camino. Tuve en el pasado la
oportunidad de ser invitado a dictar en otras dos instituciones educativas, en
una de ellas, que ya tiene varias décadas funcionando, no se consideraba
absolutamente ninguno de estos temas (recuerdo, incluso, que a falta de dos o
tres días de que inicien las clases me ofrecieron dictar un curso que no era en
absoluto mi especialidad, se los dije y me respondieron que no importaba porque
las clases estaban por empezar y no habían conseguido profesor, por supuesto
que no acepté); en el otro caso, una universidad nueva, sí parecía haber un
interés por el diseño, implementación y ejecución de un plan de estudios pero
estaba muy conducido, más que involucrar a los docentes generaba malestar,
ahora que estoy llevando la maestría me doy cuenta que los responsables estaban
intentando incorporar conceptos que no entendían, los aplicaban mal y, por eso,
el poco éxito de los mismos. Hace varios años que renuncié a ambas
instituciones, me siento satisfecho en las que estoy, como mencioné, son las
dos de más prestigio en mi carrera y veo que hay buenos intentos por mejorar
los planes curriculares y los procesos pedagógicos en general, todavía hay
mucho por hacer, en una más que en la otra, pero ambas van por buen camino.

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