miércoles, 11 de mayo de 2016

Reflexiones finales del curso

Y llegó el final del curso, debo decir que con satisfacción pues, al inicio de este, pensaba que el diseño curricular era hacer una malla, ahora sé que implica mucho más, es un documento y la malla es solo una parte de este que debe ser consecuencia de una serie de consideraciones. Incluso decir que el currículo es un documento es limitado pues, como mencioné en alguna de mis entradas anteriores, el currículo no concluye con el diseño y redacción de este, sino que es necesario una implementación, proceso en el cual se debe involucrar a todos los docentes, proceso que, lamentablemente, muchas veces se "salta"; luego viene la ejecución y posteriormente la evaluación para nuevamente reiniciar el proceso con la incorporación de las mejoras necesarias. Es otras palabras, el currículo no es un documento estático, debe estar en constante movimiento y proceso de mejora, al igual que el aprendizaje que no concluye con la finalización de un curso, por el contrario, se inicia recién.

La satisfacción mencionada, además, está no solo en el nuevo aprendizaje adquirido sino en lo interesante que este me ha resultado. Descubrir, por ejemplo, la existencia del currículo flexible y, a partir de este, entender mejor lo que se está intentando hacer en una de las instituciones en las que laboro, me ha llenado de orgullo. Asimismo, saber que la malla debe responder a un perfil de egreso en función a unas competencias de egreso que ha su vez responden a una investigación del contexto, de las demandas sociales, profesionales, disciplinares e institucionales me ha encantado y tengo el deseo de aplicarlo en mi carrera, ya no como algo intuitivo, sino con conocimiento de causa. Espero en un futuro poder hacerlo.

Considero oportuno finalizar afirmando que creo que no hay un único camino, afirmar esto sería una evidencia de un entendimiento pobre del currículo. El perfil de ingreso, el perfil del estudiante, es diferente de institución en institución y es fundamental tenerlo en consideración. Cuando pienso en el perfil de estudiantes de las dos instituciones en las que enseño, las dos más prestigiosas del país en mi carrera, debo decirlo, me enorgullece descubrir que una de ellas tiene un currículo flexible, moderno, que funciona muy bien, con servicio de tutorías para los alumnos y con horas pagadas a los docentes por cada curso que dictamos para asesorar a los estudiantes. Por supuesto, no todos los estudiantes aprovechan estas oportunidades y es un reto para esta institución mejorar este aspecto. Pero en el otro caso la formación también me parece muy buena e incluso, a veces, a nivel exclusivamente diciplinar, me parece un poco mejor, y esto es porque la carrera está dividida en dos años de estudios generales y, por tanto, solo quedan tres años de facultad, lo que trae como consecuencia que en esta la formación sea muy específica en el ámbito profesional y en una disciplina o especialidad que debe elegir el estudiante, dejando muy pocos cursos electivos, en comparación a la primera opción. En consecuencia, los egresados salen muy preparados en un campo específico pero les falta la mirada multidisciplinar que sí adquieren en el primer caso, aunque lo compensan muy bien con los dos años de estudios generales. En resumen, se trata de dos modelos, uno más flexible y el otro más tradicional, pero siempre con logros y, por supuesto, con oportunidades de mejora en las que espero aportar.

Tengo la satisfacción y entusiasmo, además, de poder decir que aplicaré lo aprendido en el curso y que, por tanto, estoy obligado a continuar con mi aprendizaje. Ayer por la tarde me reuní con el secretario académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima, entre otras cosas, conversamos del currículo flexible de la Facultad, le hablé de mi experiencia en el curso de Diseño y Gestión Curricular de la Maestría y me dijo que le parecía estupendo y que sería convocado para el rediseño curricular que está planteado para el 2018. Conversamos al respecto, pues actualmente nos encontramos en la etapa de evaluación. Fue una conversación muy productiva y motivante.


Finalizo esta última reflexión volviendo a anexar el cuadro de evidencias de mis logros de aprendizaje a lo largo del curso (https://drive.google.com/open?id=167BX5CW9yY_81ZAGEn1cZ1-YM2cUl0k_mk5NY5mHeoA), es el mismo cuadro que compartí en una de mis primeras entradas y que he ido modificando semana a semana. En el cuadro se pueden apreciar los logros de aprendizaje del curso y las evidencias de logro para cada uno de estos. Debo indicar que en un principio lo había dividido, además, por unidades, pero he retirado estas pues me parece que las evidencias pertenecen a las tres unidades del curso, pues estas están interrelacionadas y, por tanto, cada evidencia, al igual que cado logro, corresponde a todo el curso y no a una unidad en particular. Faltaría solo agregar en el cuadro el "link" del trabajo final como última evidencia, link que agregaré apenas este sea finalizado. Muchas gracias a todos mis compañeros por sus valiosos aportes a través de los debates dentro y fuera de clase, demostrando, además, que el aprendizaje es un proceso social de construcción del conocimiento. Gracias, en especial, a mi grupo de trabajo: Paola y Dennis, me ha encantado trabajar con ustedes, ha sido enriquecedor asumir el reto de trabajar un currículo de su especialidad, de la cual si bien no soy del todo ajeno (en mi carrera me he especializado en la escritura de y, además, tengo cuentos para niños publicados), no es mi carrera, aunque creo que lo he hecho bastante bien. Finalmente gracias, profesora Liliana, por ser una buena mediadora del aprendizaje, por asumir el reto de aplicar estrategias didácticas no tradicionales y por estar siempre dispuesta a guiarnos sobre temas del curso y otros más.

jueves, 5 de mayo de 2016

Flexibilidad curricular


En mi “entrada” o “post” anterior mencioné algo sobre el currículo flexible, pues me está pareciendo cada vez más interesante. Luego, justo en la clase del pasado sábado 30 de abril, la profesora del curso de Diseño y Gestión Curricular, Liliana Muñoz Guevara de Pebe, nos facilitó un PPT (https://drive.google.com/open?id=1OTyDHpxUSoQB6I2-UsgdBlEG8GHPHpy0I50iNCS55yM) en el que se hablaba sobre este tema y, posteriormente, nos dividimos en grupos de trabajo y cada uno trabajó en función de temas diferentes, tuve la suerte de poder elegir el tema para mi grupo y elegí el tema de la flexibilidad curricular, para lo cual, leímos un texto (http://www.ing.unrc.edu.ar/gapi/archivos/FLEXIBILIDAD_CURRICULAR-ALGUNAS_ESTRATEGIAS_DE_IMPLEMENTACION.pdf) y, a partir de este, hicimos un PPT en el cual, entre otras cosas, elaboramos algunos mapas mentales, (https://drive.google.com/open?id=1G8-8LTR6new8YYof7OVXxf1b6EY1XwKZxFmbh-nhHxI).

Luego, he leído el documento: "Factores de innovación curricular y académica en educación superior" (https://drive.google.com/open?id=1izGw3dhOZXmNW7_clk--QyuAza_6lJXfT2E29YnI-oU) y, cruzando todas estas evidencias reflexiono, por qué no decirlo, con orgullo, acerca de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima, Facultad en la que estudié el pre grado y en la que, actualmente, soy profesor auxiliar.

Hace un par de años, en el discurso de inicio de ciclo a los profesores dado por el en aquel entonces Decano de la Facultad de Comunicación de la U. de Lima, Dr. Oscar Quezada (hoy rector de la Universidad), mencionaba que, según un estudio que habían realizado, lo que en el mercado laboral se valoraba más de los egresados de nuestra universidad, era sus conocimientos multidisciplinarios, la capacidad de adaptarse a distintos puestos de trabajo. Recuerdo que en ese entonces pensé que efectivamente era un plus, aunque internamente me cuestionaba que, a veces, eso traía, a mi parecer, un perjuicio en la especialización. Me explico: soy profesor también en otra prestigiosa facultad de Ciencias de Comunicación en la que esta flexibilidad no existe, Los alumnos se inscriben en una especialidad y, en ella, si bien hay algunos cursos electivos, básicamente siguen una línea rígida. Esto trae, como consecuencia, un egresado altamente especializado, lo que me parecía lo óptimo. Sin embargo, conociendo ahora las nuevas tendencias, hoy se necesita profesionales con capacidad de adaptarse, de transformarse, por decirlo de una manera. Los profesionales deben tener conocimientos diversos para adaptarse mejor a un mundo laboral y profesional dinámico, en constante cambio. En ese sentido, la Facultad de Comunicación de la de Lima está a la vanguardia. Además, la oferta de diplomas de especialización le permite al egresado suplir la falencia que, aparentemente, podría generar esa flexibilidad.

Por supuesto, el diseño de un plan curricular flexible es todo un proceso que nunca acaba, pues siempre debe estar en constante revisión y mejora. Recuerdo cuando hace varios años atrás se inició este proceso de flexibilización curricular en la Facultad, en ese entonces, me pareció caótico: Una vez aplicado el plan, al ser tan flexible, el docente podía encontrarse con alumnos de 3er y 10mo semestre en la misma aula y, por supuesto, cada uno con intereses y necesidades muy diferentes. No se había considerado el perfil del estudiante y si estaba preparado para afrontar un currículo de este tipo. Por supuesto, las etapas del currículo no solo implican el diseño, la implementación (de la cual he hablado bastante en "post" anteriores) y la ejecución; después viene la evaluación para la mejora, en donde, a mi parecer, se han detectado los problemas y se ha rediseñado el plan curricular, implementado y aplicado uno nuevo que, a mi parecer, está mucho mejor, pues está diseñado de manera que los estudiantes pueden elegir entre especialidades distintas, cada una con su certificación, pudiendo optar por una certificación o dos certificaciones, según sus intereses. Además, se ha implementado un área administrativa que brinda orientación a los estudiantes, es decir, se considera el perfil de ingreso de estos.

Creo que un currículo flexible es lo óptimo, pues se adecúa más a las actuales demandas sociales, culturales, laborales, así como a las necesidades o intereses de los estudiantes. No es sencillo, pero los buenos retos nunca lo son. Lo fundamental es tomar en consideración no solo el perfil de egreso, sino también el perfil de ingreso a los estudiantes. No hay una fórmula única, hay muchas formas de hacerlo según la institución y la carrera. Recuerdo que en clase una compañera dijo que un currículo flexible, en la carrera de medicina, es imposible, pues un estudiante necesita conocimientos previos de anatomía, por ejemplo, antes de operar. Creo que, en el caso de mi compañera, hay un mal entendimiento del currículo flexible, pues este no implica eliminar los requisitos, es más, en mi Facultad hay requisitos, y no pocos. Creo que el currículo flexible es aplicable y recomendable en todas las carreras, lo que no significa que se aplique en todas por igual; el currículo debe adaptarse a las particularidades y requerimientos de cada disciplina. No soy especialista en medicina pero, por ejemplo, la materia en la cual los alumnos ven las cirugías, por supuesto, debe tener requistos de anatomía y, sin duda, otros más, pero también pueden haber cursos sobre psicología del paciente o una certificación en medicina alternativa, natural u homeopática, lo cual puede ser de libre eleccción; eso es flexibilizar el currículo. Por supuesto, todo debe ser aprobado por un juicio de expertos, como he aprendido gracias a una de las evidencias compartidas semanas atrás.

Finalizo esta reflexión anexando un link o enlace a través del cual se puede acceder al plan de estudios mencionado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima (http://www.ulima.edu.pe/pregrado/comunicacion/plan-de-estudios). En el link encontrarán enlaces para acceder a la malla curricular, las normas curriculares, entre otros documentos interesantes. Nótese que, para egresar, el estudiante debe aprobar 91 créditos obligatorios y 74 electivos y que cada certificación requiere entre 42 y 45 créditos, es decir, los estudiantes pueden elegir una especialización y todavía tienen muchos créditos electivos para optar: pueden llevar cursos muy diversos entre sí o llevarlos todos de una segunda especialización.

viernes, 29 de abril de 2016

Algunas primeras respuestas

Reflexionando sobre las interrogantes que he venido planteando en mis “entradas” o “post” anteriores, creo que voy encontrando algunas respuestas. La incorporación de los profesores en el diseño del plan curricular es fundamental pero estos poco pueden hacer si las cabezas, los directores de áreas, las máximas autoridades académicas, no están involucrados y concientizados en la importancia de este trabajo. Al respecto, Zabalza (http://www.upv.es/europa/doc/Articulo%20Zabalza.pdf) plantea que los educadores pueden realizar investigaciones y aportes significativos pero si los demás profesionales dedicados a la docencia no les dan la importancia debida de poco servirá. Creo que este es el principal problema, pues, en mi experiencia, percibo que muchas veces el trabajo de diseño del plan curricular es asumido por los directores de distintas carreras, que muchas veces son muy buenos profesionales en sus respectivas disciplinas pero sin formación en educación, como una obligación, como elementos de forma que están obligados a cumplir, pero en los cuales no creen o sobre cuya utilidad no están del todo convencidos. Yo mismo debo confesar que pensaba así: Al iniciar el curso de Didáctica de la presente maestría, el año pasado, consideraba que muchas tareas que nos encargaban eran solo cuestiones de “forma” que poco aportaban a nivel de “contenido”; recuerdo incluso que no solo yo, sino muchos compañeros teníamos esta percepción y se lo planteamos a la profesora, quien tuvo que replantear algunas estrategias didácticas. Al ir avanzando en el curso, fui descubriendo que todo tenía un sentido de ser, que es fundamental que un docente conozca estos procesos que van más allá de la “forma”, pues contienen razones de ser fundamentales. Para que este cambio de perspectiva se produzca es necesario una apertura por parte del docente y una disposición a adquirir nuevos aprendizajes y conocimientos, disposición que, lamentablemente, no todos los profesionales de otras carreras, vinculados a la docencia, tienen, pues como afirma Zabalza, muchos parecen creer que los aspectos relacionados a su disciplina o profesión son más importantes que los otros saberes. Debe reconocer en mí mismo, aunque pueda pareces poco modesto, que mi apertura me ha permitido no solo aceptar sino comprender e incorporar la importancia de los diversos procesos educativos.
  
De lo reflexionado concluyo, entonces, que el problema está en la poca disposición o apretura de muchas autoridades académicas (y creo que este post lo borraré terminado el curso, pues al estar en la red alguna de estas autoridades podría leerlo y tomarlo a mal, pero no puedo dejar de reflexionar sobre esto). En consecuencia, el diseño de los planes de estudio se convierten en una obligación y, por tanto, no hay un interés de los directores o responsables de pasar del diseño a la implementación, saltándose esta etapa. El pasar a la ejecución sin una implementación lo que genera es que el plan curricular sea, llamándolo coloquialmente, “un saludo a la bandera”; la mayoría de los profesores, en especial los contratados por horas, no tendrán en consideración el plan de estudios, el perfil de egreso, la interrelación de su curso con otros y concebirán, por tanto, a su asignatura como una materia aislada, como si la formación universitaria fuese una suma de asignaturas. Los docentes más preocupados o interesados, como es mi caso ahora, intentaremos tomar en cuenta estas consideraciones para incorporarlas en nuestras asignaturas pero, igual, poco podremos hacer, serán esfuerzos aislados que poco aportarán si no ha habido un proceso de implementación donde se involucre a toda la comunidad docente, donde se muestren las rutas, los logros esperados, la interrelación, etc.

En las instituciones en las que trabajo como profesor identifico un esfuerzo por capacitar en educación a los profesores a tiempo completo, en particular a los directores de áreas, porque son ellos quienes deben dirigir el proceso. En una de estas instituciones se ha avanzado mucho en este tema, con comisiones de profesores encargados de los planes curriculares, remunerándolos por esta labor; hay avances, se ha logrado un currículo flexible, moderno y que ofrece muchas posibilidades a los estudiantes, aunque falta considerar mejor las características de estos, pues muchos aprovechan este currículo flexible para su mejor formación pero otros, en cambio, lo usan para averiguar los cursos aparentemente más sencillos y así adquirir el número de créditos necesarios para egresar con el menor esfuerzo. En la otra institución, como comenté en una de mis “entradas” o “post” iniciales, se realizó una convocatoria de profesores para participar en el nuevo plan de estudios, pero la reunión se limitó a que cada uno presente la forma como está llevando la asignatura o asignaturas a su cargo, no se avanzó más; se mencionó que habrían futuras reuniones pero, hasta el momento, no ha habido una convocatoria. Con todo, me parecen positivos los esfuerzos, creo que ambas instituciones educativas están asumiendo la importancia del diseño, implementación, ejecución y evaluación de planes curriculares, una está en la evaluación, la otra está empezando, pero van por buen camino. El problema sigue siendo que estas dos instituciones son las más prestigiosas del país en la carrera de comunicaciones y aparecen entre las mejores universidades peruanas en los distintos rankings, no puedo afirmar que las demás vayan por buen camino. Tuve en el pasado la oportunidad de ser invitado a dictar en otras dos instituciones educativas, en una de ellas, que ya tiene varias décadas funcionando, no se consideraba absolutamente ninguno de estos temas (recuerdo, incluso, que a falta de dos o tres días de que inicien las clases me ofrecieron dictar un curso que no era en absoluto mi especialidad, se los dije y me respondieron que no importaba porque las clases estaban por empezar y no habían conseguido profesor, por supuesto que no acepté); en el otro caso, una universidad nueva, sí parecía haber un interés por el diseño, implementación y ejecución de un plan de estudios pero estaba muy conducido, más que involucrar a los docentes generaba malestar, ahora que estoy llevando la maestría me doy cuenta que los responsables estaban intentando incorporar conceptos que no entendían, los aplicaban mal y, por eso, el poco éxito de los mismos. Hace varios años que renuncié a ambas instituciones, me siento satisfecho en las que estoy, como mencioné, son las dos de más prestigio en mi carrera y veo que hay buenos intentos por mejorar los planes curriculares y los procesos pedagógicos en general, todavía hay mucho por hacer, en una más que en la otra, pero ambas van por buen camino.

sábado, 23 de abril de 2016

Sobre el perfil de egreso y las mallas curriculares

En estas semanas hemos estado trabajando en función a los perfiles de egreso, algo fundamental del plan curricular que debe servir como una guía para todo el proceso de diseño, implementación y aplicación del mismo. En un post anterior, he reflexionado sobre la importancia de tomar en cuenta, a partir de una investigación contextual, las demandas sociales, disciplinares, profesionales e institucionales en función de la misión, la visión y los valores institucionales tanto de la institución educativa (en mi caso, universidad) como de la unidad académica (facultad). Luego de este trabajo se deben definir las áreas de desempeño, los nodos problematizadores, los dominios de competencia y las unidades de competencia o competencias concretas.

En el mencionado post anterior reflexioné sobre la importancia de este proceso y el problema de que el perfil de egreso, muchas veces, es definido sin la rigurosidad descrita. Considero pertinente recuperar estos saberes para la actual reflexión, pues aun asumiendo que el trabajo de elaboración del perfil de egreso es realizado con la rigurosidad recomendada, identifico otro problema a la hora de elaborar las mallas curriculares: en mi experiencia, estas no han sido elaboradas en función a competencias concretas. 

Analizando los documentos impresos facilitados por la profesora Liliana Muñoz Guevara de Pebe he deducido, con entusiasmo, lo rico que puede ser el proceso de elaboración de una malla curricular. Soy muy amigo de un profesor, colega en la carrera de comunicaciones, que por varios años fue responsable de la malla curricular de la especialidad de comunicación audiovisual. Al diseñar la malla me la mostró (a mí y a otros profesores), vimos los requisitos de cada curso, la pertinencia de los mismos y le di mi opinión. Lo interesante (y preocupante) es que en este proceso nunca revisamos el perfil de egreso, es decir, le di mi opinión a partir de mi propia experiencia como profesional y, si bien el juicio de expertos es importante (asumiendo que yo fuese un experto), el primer paso no debería ser este sino el trabajo a partir del perfil de egreso que es el compromiso que asume la institución con la sociedad.

El trabajo para elaborar o evaluar y mejorar una malla curricular es un proceso cuidadoso similar a una cadena de hipótesis en donde la comprobación de una es necesaria para la otra y así hasta la comprobación de la hipótesis principal; del mismo modo, las unidades de competencia permiten la adquisición de las competencias de dominio y cada una de estas responde a un nodo problematizador, los cuales están en función al perfil de egreso (ver organizador visual); en consecuencia, los cursos deben responder a dichas unidades de competencia. Recién teniendo en claro las unidades de competencia es que se podrá determinar los cursos o módulos necesarios para el mismo. La decisión de qué cursos se implementarán y la relación entre los mismos, entonces, no debe responder al criterio o las buenas intenciones de la persona o personas que se encargan de la malla curricular sino a las capacidades necesarias para la adquisición de las unidades de competencia. Por lo tanto, si el trabajo de definición del perfil, de los nodos problematizadores, de los dominios y las unidades de competencia ha sido cuidado y meticuloso, entonces la elaboración o mejora de una malla curricular debería ser sencillo, pues es consecuencia del trabado anterior y, a su vez, deja de ser un trabajo arbitrario que depende del criterios subjetivo de una persona o un grupo de personas.

Me entusiasma poner en práctica esto. Alguna vez, cuando he revisado la malla de la carrera en la que dicto, me he preguntado: Si yo fuese el responsable, ¿qué cambios o mejoras haría? Me resultaba difícil llegar a una conclusión pero ahora, con lo aprendido, creo que estoy en la capacidad de hacer una propuesta, sin duda susceptible de ser mejorada, pero sería una buena propuesta debidamente sustentada.

jueves, 14 de abril de 2016

Autoreflexión

Estando aproximadamente a mitad del curso Diseño y Gestión Curricular, es oportuno reflexionar sobre los avances alcanzados hasta el momento y saber si voy por buen camino para alcanzar los logros de aprendizaje y la competencia del curso o identificar falencias para realizar ajustes en mis estrategias de autoaprendizaje.

Para esto, es menester recordar la competencia y los resultados de aprendizaje del curso:

Competencia del curso:

C.1.- Realiza la evaluación curricular en relación a la coherencia, suficiencia y pertinencia del plan curricular de una carrera y formula propuestas de mejora teniendo en cuenta las diversas concepciones y paradigmas curriculares así como las tendencias de la formación de profesionales, aplicando las herramientas de tecnología curricular pertinentes y en el marco de las tendencias e innovaciones que se vienen dando en la educación universitaria.

C.2.- Demuestra habilidades para el trabajo autónomo.

Resultados de aprendizaje:

1.       Establece la relación entre los aspectos teóricos del currículo y analiza las implicancias del currículo como proyecto formativo integrado en el diseño e implementación de planes curriculares de la universidad.

2.       Determina el nivel, consistencia, suficiencia, pertinencia del plan curricular de una carrera en función a los antecedentes, marco normativo, demandas del contexto y los elementos del currículo.

3.       Exploran y debaten en torno a la pertinencia de las innovaciones curriculares en la universidad estableciendo fortalezas y limitaciones para su implementación en un determinado contexto laboral.

4.       Formula metas y proyecta su actuación para el logro de los aprendizajes previstos haciendo uso de la autorregulación.

Con respecto al primer resultado de aprendizaje, creo que voy por buen camino. Hasta el momento logro establecer la relación entre los aspectos teóricos del currículo y sus implicancias en su aplicación, sin embargo, esto todavía implica un esfuerzo y muchas pausas en el trabajo, pues constantemente debo acudir a los organizadores visuales que he realizado para orientarme o recordar las distintas teorías y enfoques. Induzco, sin embargo, que esto es normal pues no estoy acostumbrado a dicho trabajo; creo que, con la práctica, esto irá siendo cada vez más rápido y manejaré mejor los conceptos y sus implicancias.

Los resultados de aprendizaje 2 y 3 están de la mano (en realidad, todos los resultados de aprendizaje se interrelacionan y están en función a la competencia del curso. Los analizo por separado solo para hacer más sencillo el proceso de autorreflexión). Con mi grupo de trabajo debatimos y llegamos a conclusiones sobre la pertinencia del plan curricular que estamos analizando y las innovaciones que son necesarias en función de los antecedentes, las normativas, el contexto y los elementos del currículo. Creo que logramos determinar, pero eso no basta para la competencia del curso, es tan solo un logro (lo explicaré mejor al final de este post, cuando me refiera a la competencia general del curso.)

Con respecto al cuarto logro, creo que este es una constante a lo largo del proceso de autoaprendizaje no solo del curso sino, en general, del aprendizaje para toda la vida. Las preguntas y retos que me planteo al final de cada reflexión, incluyendo la presente, y el plan de trabajo que realizo semana a semana son evidencias de este cuarto logro de aprendizaje; cuarto logro que se relaciona con la segunda competencia del curso (C.2.), pues este blogfolio, en general, y todas las reflexiones, preguntas, organizadores visuales y la planificación semanal son evidencias del mencionado aprendizaje autónomo.

Finalmente, con respecto a la competencia C.1., considero que voy por buen camino pero todavía me falta para alcanzar la misma. Como mencioné anteriormente, tanto en mis reflexiones, donde intento aplicar lo que voy aprendiendo en las facultades en las que soy profesor, como en el trabajo grupal donde, con mis compañeros, estamos trabajando en función al currículo de un programa de especialización, estoy logrando realizar la evaluación en función a la coherencia, suficiencia y pertinencia de los planes curriculares. He identificado varias falencias y oportunidades de mejora, pero falta la parte de implementación o formulación de propuestas. Determinar aspectos que no son del todo coherentes en función a los principios, teorías, enfoques y orientaciones curriculares es un logro que he alcanzado, pero cómo mejorar los planes curriculares, cómo incorporar mis reflexiones con respecto a estos, es un reto más complejo que todavía me falta alcanzar, aunque creo que los avances alcanzados hasta el momento son indicadores de que voy por un buen camino.

jueves, 7 de abril de 2016

Perfil de egreso

Definir el perfil de egreso es fundamental, de este depende el compromiso que la institución adquiere con los estudiantes y con la sociedad, además de ser un pilar, una guía fundamental para la labor docente. A pesar de esto, debo confesar que, hasta el año pasado, no conocía los perfiles de egreso de ninguna de las dos facultades en las que me desempeño como profesor y tampoco sé cuál era el perfil de egreso de la facultad en la que estudié el pre grado. ¿Cómo es esto posible? Considero que muchos docentes, más por desconocimiento que por negligencia, consideramos el perfil de egreso como una simple formalidad. Debo remarcar que uso la palabra "consideramos", en plural, porque yo soy docente universitario, pero no pienso así, o mejor dicho, ya no pienso así, pues durante mi proceso de aprendizaje en la maestría en educación superior he descubierto que muchas de las cosas que antes consideraba puramente formales, son fundamentales.

En esta semana, entre otras cosas, tuve acceso a un documento (https://drive.google.com/file/d/0B6_XFVkfV4veaVUyV1VtckdyaDA/view?usp=sharing) que me permitió conocer un poco más acerca del perfil de egreso y la manera cómo este debe ser diseñado. En términos generales, el perfil de egreso debe considerar referentes sociales, disciplinares y profesionales, además de los referentes institucionales. Una buena investigación y análisis del contexto, de lo que se espera y demanda de un profesional, de los conocimientos que debe tener, nos guiaríann, en diferentes instituciones, a conclusiones similares pero, dependiendo de la visión, misión y los valores institucionales, el perfil debe variar (copio acá un organizador visual con la información del documento que menciono).

Definir el perfil de egreso, por lo tanto, implica un trabajo de investigación, análisis y diálogo entre los docentes de la carrera, es un trabajo fundamental y delicado que no debe ser asumido como una simple formalidad. Creo que cada vez son más las instituciones que lo asumen como tal, aunque esto depende mucho de la preparación de los docentes como educadores pues estos, en educación superior, rara vez son educadores de profesión.

A nivel de instituciones creo que se está avanzando, al menos es mi percepción sobre las instituciones educativas en las cuales laboro pero el problema, infiero, está en la dificultad de involucrar a los docentes con el perfil de egreso en particular y con todo el currículo en general. En mi experiencia personal, recién el año pasado me preocupé por conocer los perfiles de egreso, detectando que, de manera intuitiva, he venido trabajando en función a los mismos, aunque he detectado que debo realizar algunos ajustes. Esto lo he detectado porque estoy haciendo una maestría en educación superior, sin embargo, si no fuese así, nunca lo hubiese hecho. Es un reto para las instituciones de educación superior capacitar a los profesores en estos temas e involucrarlos para que conciban el perfil de egreso (y todo el currículo) como la "biblia" de trabajo y no una simple formalidad.

viernes, 1 de abril de 2016

La Universidad del Siglo XXI

A partir de la lectura que nos facilitó la profesora del curso, Liliana Muñoz Guevara de Pebe, de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior realizada en octubre de 1998 (http://www.unesco.org/education/educprog/wche/declaration_spa.htm), quise ahondar más en el tema y encontré otro documento de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior realizada en julio del 2009 (http://www.unesco.org/education/WCHE2009/comunicado_es.pdf) y me llamó la atención que, si bien el primer documento es más extenso que el segundo, en ambos los lineamientos, postulados y directrices son básicamente los mismos. En el documento del 2009 se reconocen los esfuerzos en distintos temas como el aumentar el acceso de las diversas poblaciones a la educación superior, la igualdad de oportunidades en función a los méritos, acceso en la adultez, luchar por la igualdad de género, relación de la universidad con el mundo laboral, formación ética y cívica defendiendo los valores democráticos a través de enfoques humanistas, etc.; sin embargo, se menciona que estos esfuerzos no están siendo suficientes y hay que mejorarlos (en el 2009, además, se recomienda un particular esfuerzo en África, donde la situación es crítica).

Pensando en las directrices, recomendaciones y acciones prioritarias planteadas y tratando de aplicarlas específicamente al contexto peruano, veo poco esfuerzo por alcanzarlas. El acceso a la universidad, por ejemplo, ya lo han indicado Yamada y otros investigadores, si bien ha aumentado, no está de la mano con una garantía de la calidad. La nueva ley universitaria intenta hacer algo al respecto pero falta mucho; un ejemplo: Si se piensa que para garantizar la calidad obligando que los profesores sean magísteres, ¿cómo controlar la calidad de las maestrías que ahora están apareciendo? Muchas universidades (de poco prestigio) ofrecen maestrías y, en mi apreciación, nada garantiza la calidad de estas, con lo que el problema de la calidad ahora se podría estar llevando a posgrados y por tanto, el problema podría agravarse.

Por otro lado, ambos documentos refieren a la formación humana, cívica, ética, en democracia y no solo a la capacitación profesional pero la mayoría de universidades se centran en esto último pues al ser muchas de ellas instituciones con fines de lucro (algo que en mi opinión no debería existir), solo se centran en el ámbito profesional, intentando atraer mejor al cliente, porque los estudiantes son concebidos como tales. En los institutos de estudios superiores este problema es mayor y los documentos analizados se refieren a todas las instituciones de educación superior.

Hay otros aspectos donde, pienso, se ha avanzado, como en la posibilidad de acceso igualitario por género y en la adultez. Sin embargo, creo que esto se da más por las características de la sociedad que por esfuerzos de la universidad, pues me pregunto: ¿Cómo es la situación en los centros de estudios superiores del interior del país con respecto a las diferencias de género? Más aún, si incluimos a la capital: ¿Qué tanto se discuten estos temas? La PUCP tiene una maestría en estudios de género, la cual me parece sumamente interesante, pero si el estudiante no pertenece a esta maestría, ¿se discuten estos aspectos en las demás instancias de la educación?

Creo que el reto es grande y hay mucho camino por recorrer, en algunos aspectos el camino es más largo que en otros pero, en general, todavía falta mucho. El reto viene desde las cabezas, tanto de la universidad como de las naciones en general, pero esto no debe hacer que profesores contratados por horas, como es mi caso, nos desliguemos del problema en espera de que el camino sea marcado por las cabezas. El reto es preguntarnos: ¿Qué podemos hacer, desde nuestros cursos, por asumir y buscar alcanzar estas directrices? Cursos aislados y profesores aislados no generarán un gran cambio, pero sí pueden generar pequeños cambios que, a largo plazo, generen cambios mayores. El reto, por tanto, también está en los profesores y no solo el los que dirigen, es cuestión de asumirlo.

Culmino mi reflexión compartiendo un organizador visual con las declaraciones de la UNESCO en las conferencias mundiales sobre la educación superior.