¿Cuál es la diferencia entre el currículo y la malla curricular? ¿Cómo puedo aportar, como docente, a la institución donde laboro para mejorar el currículo?
Para responder a estas preguntas empecé por revisar el PPT1 del curso Diseño y Gestión Curricular a cargo de la profesora Mag. Liliana Muñoz Guevara de Pebe que lleva como título: "Concepciones curriculares" (https://docs.google.com/presentation/d/1-y9ptFjpgev5WIx_fw-yy_l-KeomRI1GYDeFslYl0L0/edit?usp=sharing). Este PPT me sirvió para descubrir que una malla curricular es solo una parte del currículo, pues este implica un plan (por eso también se le llama plan curricular) que considera el perfil de egreso en consideración al contexto social, cultural, académico, etc. y las estrategias para alcanzarlo.
Profundizando, revisé en paralelo el PPT2 del curso: "Teorías y enfoques curriculares, de la lectura" (https://docs.google.com/presentation/d/19ZP0dfK4UB9LWbo0L9lTwH6KOceZ38tIagYsADCBW_s/edit?usp=sharing) y el texto facilitado por la misma profesora: “Concepciones curriculares”, recuperado de: file:///C:/Users/Cesar/Downloads/902167451.ConcepcionesCurricularesBIOBIO.pdf, pues me pareció que la lectura de ambos es complementaria. Aquí descubrí que existen por lo menos tres teorías sobre el currículo donde la más reciente, la teoría crítica, podría decirse que es el resultado de una oposición dialéctica entre la teorías teórica y práctica. Esto me pareció muy ilustrativo pero lo que me resultó más significativo fue conectar las concepciones existentes sobre el currículo con las teorías de la educación y el aprendizaje que anteriormente aprendí, pues también hay una concepción conductista, cognitivista, constructivista del currículo. En esta línea, lo más interesante me pareció, dentro de la concepción interpretativa-cultural, la concepción reconceptualista del currículo que, en mi percepción, se complementa muy bien con el constructivismo y también recoge la experiencia de los docentes en la praxis, como plantea la concepción práctica. El currículo debe considerar no solo la parte académica, las teorías existentes que se desea conozca y maneje el futuro profesional, sino también debe considerar el contexto social, los intereses y las formas cómo cada estudiante construye su propio aprendizaje. En este punto, me enriqueció muchísimo otra lectura facilitada por la profesora titulada “El currículo universitario, una propuesta compleja”, recuperado de: http://www.oei.es/oeivirt/salacredi/EcheverryBeatriz.pdf y el intercambio de opiniones con mis compañeros en el foro del curso.
El día de ayer, en una reunión de profesores en una de las facultades donde soy profesor, me encontré con un colega que no veía hace muchos años (fue mi profesor hace más de quince años, cuando yo era estudiante de pre grado). Él me comentaba que ha estado enseñando el mismo curso en la misma carrera en una universidad de España y que, en un principio, lo dictó igual como lo venía haciendo con éxito acá en Perú, pero le sorprendió la respuesta tan diferente de los estudiantes. Estudiantes de la misma edad, con similares intereses pero de contextos diferentes tienen formas de aprendizaje diferente, fue lo que pensé de inmediato y lo relacioné con alguna experiencia que tuve hace un par de años enseñando en una universidad en la cual ya no laboro, con estudiantes muy diferentes a aquellos con los que vengo trabajando. Una perspectiva academicista o conductista induciría al profesor a afrontar su curso exactamente igual, independientemente del lugar donde labore, pero las concepciones interpretativo-culturales nos hacen ver que debemos considerar al estudiante, su contexto, sus expectativas en relación a la sociedad y, por tanto, el mismo curso no puede ser afrontado de la misma manera a diferentes estudiantes.
Es mucho, en realidad, lo que se me viene a la cabeza y lo que siento que he descubierto en estos días sobre el currículo y, espero irlo sistematizando, poco a poco, en este blogfolio. Por ahora, para cerrar, comparto la imagen de un organizador visual que me ayuda a evidenciar, resumir y ordenar lo aprendido:
Concluyo intentando dar una respuesta a la segunda pregunta que me planteé al iniciar la semana, respuesta a la cual he llegado a partir de las lecturas mencionadas, los PPTs, las participaciones en el foro (file:///C:/Users/Cesar/Downloads/902167451.ConcepcionesCurricularesBIOBIO.pdf) y lo que vengo reflexionando: Como profesor de guion, no basta con que afronte mis cursos buscando que los alumnos adquieran las competencias necesarias para la redacción de guiones, pues mi curso está integrado en un plan curricular en función de un perfil de egreso, el cual no solo debe responder a las competencias profesionales que demanda la sociedad a un comunicador audiovisual, sino que también debe tomar en consideración la coyuntura socio-cultural y las características de los estudiantes, para lo cual es fundamental la participación de nosotros, los profesores, en el diseño de los planes curriculares. Los futuros profesionales son ciudadanos del mundo y, por tanto, es necesario no solo la adquisición de competencias profesionales sino de un desarrollo integral y humano, es necesario un desarrollo de la autoestima, un desarrollo en valores, desarrollar sus habilidades de auto-aprendizaje, pues el aprendizaje es para toda la vida y las competencias profesionales que hoy adquieren pueden ser obsoletas mañana y, por eso, más allá de la instrucción profesional, que es necesaria y responde a las expectativas de los mismos estudiantes, es menester desarrollar competencias que les permitan desenvolverse de la mejor manera posible no solo en el mundo laboral sino en la vida en general. Definitivamente es algo complejo y solo con la participación de todos los profesores en el diseño del plan curricular podrá lograrse. Si los profesores solo nos preocupamos por las competencias específicas de nuestros cursos y no asumimos la importancia de la interrelación, poco se logrará, por más que nuestro curso contemple formación humana.


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